martes, mayo 13, 2008

Niña-Mujer

Niña-Mujer | Auriel@

Había una vez… en una tierra muy, muy lejana… Vivía una niña dorada.

Cada tarde ella solía ir al bosque a jugar. Allí, en medio de las flores silvestres y el aroma a tierra húmeda, muchos amiguitos del bosque la esperaban: grillos cantores… conejitos juguetones... mariposas multicolor... bellísimos pájaros... ardillitas risueñas…

En fin, todos se sentían muy felices cuando la dorada niña llegaba a visitarlos, pues ella era una niña amorosa y alegre.

Pero una vez, en la primera semana de haber comenzado la primavera, cuando los árboles reverdecen y las flores emanan su perfume, ocurrió que la niña no llegó.

La tarde se había hecho noche y los amiguitos del bosque se preguntaban por qué la dorada niña no llegaba.

Asombrados y preocupados a la vez, decidieron ir a buscarle…
Caminaron y caminaron toda la noche, hasta llegar a la casita donde vivía la niña. Se asomaron por la ventana del cuarto en que dormía y para su asombro qué vieron?

La niña había crecido… habíase convertido en mujer!

Los amiguitos se pusieron tristes... Pues dedujeron que esa era la razón por la cual ya no les visitaba en el bosque para jugar con ellos. Fue entonces cuando el grillito cantor tuvo una idea y la compartió con el resto…

Brillante idea! —Gritó la ardillita risueña. Y todos estuvieron de acuerdo…

Tomaron una y mil luciérnagas, y las colocaron en el cielo, mientras la ardillita suavemente, le susurraba a la niña-mujer en el oído:
—Amorcito, cada noche antes de dormir, mira hacia al cielo y verás en él mil luciérnagas brillar… Ellas alumbran el camino de regreso al bosque, donde has sido una niña feliz.

Y así, las estrellas que hoy conocemos en el cielo, son aquellas luciérnagas que nos guían con su luz, camino de regreso a aquél sitio en donde siempre fuimos felices.

Con nuestro niño interior, es suficiente ver las luciérnagas brillar en la oscura noche para saber, que siempre es posible regresar allí.